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En el 2020 el poeta cubano Jesús Puldón publicó una glosa que me motivó a escribir una en correspondencia.

Aquí están las dos glosas con mi admiración a este gran poeta
«Un beso que se demora
De una boca enfurecida
Es lanza que me hace herida
Es fuego que me devora”
Anónimo.
Como cáliz que en el viento
se agita en la copa y vuelve,
legas de miel. Me envuelve
tus labios ¡Todo alimento!
Como abeja sin sustento,
sedienta, madrugadora
busca silente en la aurora
una flor en que libar
y a sorbos quiere apurar
Un beso que se demora.
El beso vuela, despierta
Como pez en la sabana.
Estremece la mañana
con seguridad incierta.
El amor duele. Se alerta
la abejilla enardecida,
reta al enjambre suicida;
con miedo bebe en su flor,
como se bebe un licor
de una boca enfurecida.
Cruje mi beso. Lo aterra
la libertad de tus ojos,
lazos le nacen de antojos
en cuerpos de sol y guerra.
Brotas del polen. La tierra
es sueño feraz de vida.
Hoy la esperanza se anida
indeleble con mi flor:
Hoy descubres que tu amor
es lanza que te hace herida.
Surcas el tiempo. Se inflama
tu beso: es un madrigal,
néctar, capullo, rosal,
es montaña, cielo y llama.
Es un volcán se derrama
con el cáliz que atesora,
húmedo baja, te llora,
apresura mi tormento.
Es suave como un lamento
Es fuego que me devora.
Autor : Jesús Puldón Lóriga Cuba 2020

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Hoy la comparto con ustedes con mi agradecimiento a quienes me hacen el grandísimo favor de publicarla a través de las pág. de un periódico.

No hay más risa separada,
No hay más distancia entre dos,
No hay más silencio, es tu voz
De carcajada empapada. Seguir leyendo Hoy la comparto con ustedes con mi agradecimiento a quienes me hacen el grandísimo favor de publicarla a través de las pág. de un periódico.

«El ropero de Troya»   

-¡Pos’ si que estás tronado!- -¡Tienes novia y no la ves, yo cuando empecé a noviar con la Romana, la visitaba todas las tardecitas y su mamá hasta me sacaba un equipal pa’ que me sentara y a veces hasta me preparaba un jarro de café con leche de la vaca pinta que tenía en el corral, llegué a llevarle serenata y no por echármelas de hablador, pero los domingos la acompañaba a dar la vuelta por la plaza y a misa, nunca me hicieron mala cara ni sus papás, ni sus hermanos, a lo mejor lo que necesitas es demostrarles que le tienes ley a la Encarnación y dejan de ser tan molestosos contigo!- Seguir leyendo «El ropero de Troya»   

«Las andadas del coyote»

Muchas noches sin dormir nos tuvo el retobado coyote que noches atrás aullaba por los linderos de la loma y las gallinas en el guamúchil cacaraqueaban asustadas, tanto así, que ya ni ponían huevos del susto que traían en las tripas, y las que por valentía se atrevían a hacerlo, cuando mi tía los guisaba, tenían la yema más pálida que mi compadre «Pecas» que nunca se curó ya de la vez que le descargó la escopeta Juancho cuando lo vió trepándose la barda después de ganarle el calor de la cama y de Justina. Los coyotes tienen la maña de bajar del monte y llegar al pie del árbol donde duermen las gallinas y empiezan a dar de vueltas hasta que las marean y caen de azotón, luego cargan con ellas y van y las despluman y se las tragan, ni los huesos dejan los condenados.

LA TERNURA DE LOS NIÑOS

Esta décima nació de una breve plática que tuve con mi sobrinieta hace quizá un año o dos, tanto me enterneció su inocencia que la capturé en versos. ……. -¿Niña y esa pecera vacía?- -Es de mi pecesito Ponyo, Tito*- -¿Se murió?- -Si, ya no nadó y se quedó en el fondo…- -¿Pero ves aquella estrella, la más brillante? Esa estrella es mi pecesito Ponyo, desde allá nos ve.- … «Ponyo» nuestro pecesito; hoy ha dejado el hogar, no ha parado de volar hacía el azul infinito. Romina con su dedito y la mirada más bella me señala: ¿Ves aquella luz parpadeando brillante? Pues de hoy en adelante… ¡Mi «Ponyo» ya es estrella! © Bravonel