Aunque Bravonel refiere que fué en el barco pesquero»El Neptuno» en el que se embarcó por primera vez, la verdad es que el primer viaje como invitado fué 8 años antes cuando apenas estaba por cumplir los 18 años y fué en un barco llamado «El Catrín». Seguir leyendo LOS OLVIDOS DE BRAVONEL «El Catrín»→
¿Cómo era el poblado del Vado por los 70s? Bravonel no puede precisarlo, sólo recuerda pocas calles al rededor de la plazuela: un cuadro de terreno limpio con algunos árboles en su contorno, unas bancas de madera y en la esquina de las dos calles principales un enorme árbol de tamarindo, allí sobre una mesa de madera, todos los sábados y domingos ponían un tocadiscos y los acetatos de 45 y 33 rpm, una caja de agujas de metal que se le ponían al brazo del aparato, que al viajar por los surcos del disco reproducía la música de los éxitos del momento y dos bocinas dispuestas en lo alto de una lata de madera, ampificaban la música por todas direcciones en todo el caserío invitando a bailar a la muchachada. Seguir leyendo LOS OLVIDOS DE BRAVONEL «Bravonel por El Vado de San Pedro»→
Corría la década de los 60s, el pueblo todavía con la neblina de la juventud, pocas calles empedradas, falto de iluminación, calles polvorientas en meses secos y lodosas en tiempo de lluvias.
Jesús era el hijo más grande de Eulalio Bañuelos y María Martínez, oriundos de Mexquitic, Jalisco y avecinados en la perla tapatía, Eulalio era el hermano menor de Pedro; padre de Bravonel. Seguir leyendo LOS OLVIDOS DE BRAVONEL→
Siempre que le toca «apearse» del autobús en la caseta de cobro de Ruíz, allá al poniente, enmarcado por el cerro de Peñas, las torres de la iglesia y el cerro de Ruiz, se ve el boulevard de Tijuanita y a mano izquierda una escuela técnica, un poco mas delante está el crucero de Juan Escutia, luego bordea la carretera lo que fué una enorme huerta de mangos y el llano por donde un mozalbete de trece años transitaba todas las tardes llevando dos cartones mantequeros atados a la parrilla de una bicicleta, llenos de pan para surtir la tienda de Don Trini que estaba casi enfrente de la cancha de basquet del poblado. Seguir leyendo LOS OLVIDOS DE BRAVONEL→
Corrían los años setentas cuando Chavo, el hermano de Bravonel se fué a trabajar al Tamarindo, Flavio Ramirez rentó una panadería que estaba a media cuadra de la plazuela por la calle principal del poblado, la casa era de ladrillos y tejado pero el piso era de tierra, el horno de mediano tamaño, seguramente para unas cuarenta hojas, y digo hojas porque todas o casi todas las panaderías empleaban las hojas de las latas de manteca y de polvo para hornear, ya que por esos años eran de uso común en dichas materias primas y salían dos hojas de cada bote y obviamente eran más económicas que comprar charolas, éstas últimas eran utilizadas para acomodar el pan y ponerlo en el mostrador.